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Publicado el May 28, 2020 en instagram Links, Noticias Destacadas, Noticias Investigación, Noticias principales

Comprueban que la experiencia acelera la maduración de neuronas importantes para la memoria y el aprendizaje

Según científicos del Instituto Leloir, el hallazgo (realizado en ratones) podría ayudar a diseñar estrategias para preservar o mejorar la salud del cerebro.

Alejandro Schinder, jefe del Laboratorio de Plasticidad Neuronal del Instituto Leloir, y Ayelén Groisman, autores del estudio.

A lo largo de nuestra vida ocurre un proceso llamado neurogénesis o nacimiento de neuronas nuevas en el giro dentado del hipocampo, región del cerebro esencial tanto para el aprendizaje como para la formación de diversos tipos de memoria.

En un nuevo estudio realizado en animales de laboratorio, científicos de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y del CONICET comprobaron que determinadas experiencias (estímulos cognitivos y sensoriales: ruedas para hacer ejercicio físico, juguetes y túneles para explorar y estimular procesos de aprendizaje) contribuyen a acelerar la maduración de las neuronas nuevas, lo que podría tener implicancias preventivas y terapéuticas para enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

“Para cumplir su función, las neuronas que se ‘fabrican’ en el hipocampo deben atravesar diferentes etapas de maduración con dos objetivos: por un lado, migrar y ‘enchufarse’ al circuito del cerebro; y, en forma paralela, procesar y transmitir información de manera apropiada”, explica Alejandro Schinder, líder del avance, jefe de laboratorio en la FIL y también investigador superior del CONICET.

En animales de laboratorio, los científicos del Instituto Leloir comprobaron que los estímulos cognitivos y sensoriales aceleran la conexión de las neuronas nuevas (color verde), que participan en la memoria y el aprendizaje, con interneuronas (color rojo) encargadas de controlar la actividad de esa región del cerebro.

A diferencia de las neuronas maduras, las neuronas nuevas tienen una excesiva facilidad para activarse, que debe ser reducida para que puedan procesar y transmitir información en forma adecuada. De esa tarea se encargan las “interneuronas inhibitorias”, otro tipo de neuronas que liberan el neurotransmisor GABA.

Schinder y dos integrantes de su laboratorio, Ayelén Groisman y Sung Min Yang, determinaron que en condiciones normales el desarrollo de las conexiones entre las neuronas nuevas y las interneuronas es muy lento, tarda entre 6 y 8 semanas. “Pero si los ratones son expuestos a un ambiente enriquecido con estímulos sensoriales, el desarrollo de esas conexiones se acelera notablemente y, a las 4 semanas, las neuronas nuevas alcanzan características de una neurona madura”, explica Groisman, becaria postdoctoral del CONICET.

A la luz de los resultados del trabajo publicado en “Cell Reports”, Schinder señala: “Nuestros estudios nos enseñan continuamente que los desafíos cognitivos tienen un enorme poder para modificar los circuitos cerebrales. Queda aún mucho por desentrañar para comprender la medida en que estos estímulos podrían actuar de manera preventiva paliando los efectos del envejecimiento o de enfermedades neurodegenerativas”.