19 Ene 2026

Se suma un nuevo grupo de investigación a nuestra Fundación, que indagará sobre el desarrollo de la corteza cerebral

Después de ocho años de investigar en la Universidad de Harvard (EE.UU.), la biotecnóloga y especialista en biología del desarrollo Daniela Di Bella decidió regresar al país para liderar el flamante Laboratorio de Identidad y Desarrollo Neuronal. Para acceder al cargo, la científica pasó por un riguroso proceso de selección realizado por un comité interno y otro externo a la institución.

Recién llegada al país, Daniela Di Bella está buscando investigadores para armar su equipo de trabajo.

Daniela Di Bella vivió toda su infancia y adolescencia en Banfield, en el sur del conurbano bonaerense; empezó la carrera de Medicina, pero pronto se dio cuenta de que más que atender pacientes lo que le gustaba era investigar, así que dos años después cambió la UBA por la Universidad Nacional de Quilmes para estudiar Biotecnología. Se recibió en 2010 y enseguida inició su doctorado en Ciencia y Tecnología en nuestro Laboratorio de Genética del Desarrollo Neural, bajo la dirección de Guillermo Lanuza. Luego, realizó un muy exitoso posdoctorado en el departamento de Células Madre y Biología Regenerativa de la Universidad de Harvard (EE.UU.), donde tenía todas las posibilidades de continuar su trabajo. Pero decidió volver al país y hoy, ocho años después de su partida, regresa a nuestra Fundación para dirigir su propio laboratorio, el de Identidad y Desarrollo Neuronal.

“Me interesa entender los mecanismos genéticos que regulan la formación de los distintos tipos de neuronas en la corteza cerebral durante el desarrollo embrionario de mamíferos”, explica Di Bella, quien añade: “Quiero estudiar cómo es que una neurona interactúa con su entorno o con células vecinas y cómo eso afecta en qué tipo de neurona se puede convertir; y los genes detrás de eso”.

En ese sentido, el trabajo de la joven científica no estará focalizado en lo que pasa dentro de las células nerviosas, sino en lo que ocurre en la interacción entre las células o en el espacio entre ellas, que es lo que se conoce como matriz extracelular.

“En los últimos años se empezó a ver que la matriz extracelular está afectada en distintas patologías y que, además, muchos de los genes que están asociados con desórdenes del desarrollo también tienen un rol allí y en la comunicación entre las células. Saber más sobre esa matriz extracelular puede contribuir, a largo plazo, a mejorar el tratamiento de patologías del sistema nervioso como desórdenes psiquiátricos y del neurodesarrollo”, explica.

Para llevar adelante su trabajo, Di Bella va a introducir en nuestra Fundación una tecnología innovadora llamada “secuenciación de célula única” (“single cell”, en inglés), que muy pocas instituciones del país tienen la capacidad de aplicar. “Se usa para poder ver todos los genes que están activos en células individuales de un tejido; nos permite diferenciar la expresión génica de los diversos tipos celulares, algo que antes de esta tecnología no se podía hacer con este grado de detalle y es clave para entender el comportamiento celular en condiciones dinámicas de desarrollo”, explica Di Bella.

Durante su posdoctorado en el laboratorio que dirige en Harvard la neurocientífica Paola Arlotta, la biotecnóloga aplicó esa tecnología para entender cómo se forma la corteza cerebral, la parte más externa del cerebro de los mamíferos, en cuyo complejo proceso de desarrollo se generan distintos tipos de neuronas en un orden muy particular. Así, generó un atlas de lo que ocurre en el desarrollo del ratón, un mamífero en el que ese proceso está conservado con respecto al ser humano. “Encontramos que se prenden muchos genes, lo que nos permitió empezar a entender cuándo es que las neuronas se empiezan a diferenciar entre sí. A partir de ese trabajo, muy descriptivo, propusimos unas dos centenas de genes que estarían controlando la generación de los distintos tipos de neuronas y de células en el cerebro del mamífero”, resumió la argentina, que coronó su finalización del posdoctorado con la publicación del estudio en la revista Nature.

“Si sabemos todos los genes que hacen falta para generar determinadas neuronas en el desarrollo, en principio tenemos la información que nos permitiría obtener neuronas in vitro que se pueden usar para modelar e investigar enfermedades que afectan específicamente a algún tipo de esas células nerviosas como la Esclerosis lateral amiotrófica (ELA); también, testear compuestos o terapias y, eventualmente, pensar en medicina regenerativa de reemplazo”, resalta Di Bella, aunque aclara que todavía falta avanzar en el conocimiento para lograr una aplicación tan directa.

Por otro lado, la científica menciona que existen otras enfermedades de la corteza cerebral que tienen que ver con desórdenes cognitivos como autismo, esquizofrenia o trastorno bipolar. “A partir de otros estudios realizados en humanos, tenemos listas enormes de genes que podrían estar asociados con estas patologías. Podemos empezar a mirar esos genes y entender dónde es que se están expresando; en qué células están jugando un rol para tratar de intervenir”, señala.

Regreso con gloria

Di Bella cuenta que cuando viajó para instalarse en los Estados Unidos ya sabía que quería volver. “A lo largo de los ochos años que pasé allá fui lo suficientemente testaruda para no cambiar de opinión”. Y resalta que si bien, por un lado, es una devolución al país, por su formación, también le resulta algo muy gratificante a nivel personal: “ayudar a la formación de científicos es increíble y para mí hacerlo acá es mucho más significativo que en otros lados”. Para ella, hacer ciencia en Argentina también tiene que ver con generar un impacto que va más allá del descubrimiento científico, asegura.

Por eso, cuando supo de la posición abierta para nuevos jefes de laboratorio en nuestra Fundación, no lo dudó: “Era volver adonde me había formado que, además, es un lugar que ofrece una serie de condiciones que son difíciles de conseguir. Es uno de los mejores lugares para hacer ciencia en Buenos Aires”, precisa. Y mientras recorre las instalaciones de su flamante laboratorio –todavía vacío–, reflexiona: “Hoy la situación de la ciencia argentina es crítica debido a la falta de financiamiento, por eso siento que es un privilegio estar empezando a armar un nuevo grupo en este momento. Espero poder trabajar y luchar para que continuemos haciendo ciencia y contribuyendo al desarrollo del país”.

Di Bella no teme a los desafíos y ya está en pleno proceso de selección de los futuros integrantes de su propio laboratorio.