Menu de páginas
Instagram
Menu de Categorías

Publicado el Sep 10, 2021 en instagram Links, Noticias Destacadas, Noticias Institucionales, Noticias Investigación, Noticias principales

Lanzan en Argentina una app gratuita para cuidar el reloj biológico

La aplicación “Mi reloj interno” permite realizar un autodiagnóstico según edad, género y costumbres horarias y acceder así a recomendaciones para cambiar hábitos y mejorar la higiene del sueño y los ritmos circadianos que son clave para la salud. Se puede descargar desde PlayStore (y próximamente por Apple Store) y fue elaborada por cuatro científicas del CONICET entre ellas, Fernanda Ceriani, investigadora de la Fundación Instituto Leloir (FIL).

La app “Mi Reloj Interno” permite realizar un autodiagnóstico y obtener recomendaciones personalizadas según edad, género y costumbres horarias, para mejorar el estado del reloj.

Un equipo interdisciplinario de científicas lanzó “Mi Reloj Interno”, una aplicación gratuita para telefonía celular (actualmente en la plataforma Android y próximamente en iOS) destinada a la población argentina para que realice un autodiagnóstico según edad, género y costumbres horarias y pueda así obtener recomendaciones para mejorar la higiene del sueño y los ritmos circadianos que son clave para la salud.

“Elaboramos esta herramienta para brindar soluciones que limiten el impacto de los cambios de hábito impuestos por la pandemia en nuestro reloj biológico. Esta aplicación vincula directamente a la ciencia con la sociedad”, afirmó Fernanda Ceriani, una de las líderes del proyecto y  jefa del Laboratorio de Genética del Comportamiento en la FIL.

Asimismo, la investigadora enfatizó que si bien la app se desarrolló en un contexto de pandemia también será útil a lo largo del tiempo dado que los ritmos circadianos y el sueño también son alterados por otros factores que permanecen y se relacionan con la vida moderna y el llamado “jetlag social” (la falta de concordancia entre el reloj biológico y el reloj social): personas que trabajan de noche, sobreexposición a la luz artificial intensa (de la ciudad, de las pantallas del televisor, la computadora o el celular), hábitos no recomendables como hacer ejercicio o cenar poco tiempo antes de ir a acostarse y otras costumbres.

El reloj biológico –que se encuentra en un grupo de neuronas del cerebro– se encarga de regular una amplia gama de procesos metabólicos, fisiológicos y de comportamiento para que ocurran en los momentos más adecuados del día: nos pone en alerta o nos indica cuándo necesitamos dormir; controla el momento óptimo para aprender o hacer actividad física; e impone ritmos diarios en procesos biológicos tan variados como la presión arterial, el funcionamiento del sistema inmune o los riñones, la digestión, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y la secreción de hormonas.

Cuando el reloj interno y el ambiente están desalineados por mucho tiempo aparecen problemas de salud que van desde el insomnio hasta problemas metabólicos como la diabetes. Además, puede afectar al sistema inmunológico y asociarse a trastornos psiquiátricos como la depresión. También puede reducir el rendimiento cognitivo, aumentar la cantidad de errores y dificultar el aprendizaje.

Fernanda Ceriani, jefa del Laboratorio de Genética del Comportamiento en el Instituto Leloir, parte del grupo interdisciplinario que desarrolló la aplicación.

“Mi Reloj Interno” solicita a los usuarios que vuelquen sus datos cronobiológicos (en forma anónima): a qué hora se levantan y se van a dormir en días hábiles y libres, si duermen siesta, que midan y registren la intensidad de la luz a la que se exponen, si hacen actividades regularmente, y otros hábitos.  Con el análisis de esa información, la app ofrece automáticamente recomendaciones personalizadas.

Para desarrollar la app, las investigadoras analizaron respuestas de más de 4000 personas de todo el país de entre 13 y 100 años que completaron una encuesta online o telefónica (entre julio y septiembre de 2020) sobre hábitos cronobiológicos, actividades cotidianas, horarios de sueño y preferencias diarias, entre otras preguntas. Esta información (anónima y confidencial de acuerdo a lo establecido por la Ley 17.622)  también será útil para estudios sobre los ritmos circadianos de la población argentina.

“Existen estudios sobre los ritmos circadianos pero la mayoría se hicieron en países del  hemisferio norte con costumbres horarias muy distintas a las nuestras. Nuestras investigaciones arrojarán información útil sobre este campo de investigación a nivel nacional”, remarcó Ceriani.

Los datos volcados por los usuarios de la app viajan encriptados durante el traslado al servidor. Una vez allí son almacenados en forma anónima.

“Tanto  la encuesta original (que fue realizada en un momento muy particular de la pandemia, cuando toda la población estaba en aislamiento) como los datos recabados a partir del uso de la aplicación nos permitirán conocer, en conjunto, como son los hábitos de la población argentina”, destacó Ceriani.

El propósito de la aplicación Mi Reloj Interno es mejorar el grado de coordinación entre los hábitos y el reloj biológico interno de cada uno de los usuarios. “Si bien el proyecto se gestó al inicio de la pandemia preveemos que su impacto se extenderá al permitir tomar conciencia acerca de los aspectos de la vida cotidiana que inciden en el propio reloj”, concluyó la científica de la FIL.

La app está disponible para mayores de 13 años, pero quienes tengan entre 13 y 18 precisarán del aval de una persona responsable para poder acceder.

El desarrollo también fue liderado por María Juliana Leone, de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) e investigadora del CONICET en la UNQ y en la Universidad Torcuato Di Tella; Paula Cramer, especialista en comunicación y referente de la Red de Clubes de Ciencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y Lia Frenkel, del Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (iB3-FBMC) que depende de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Y fue uno de los proyectos sobre respuestas a COVID-19 financiado por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i).