De Houssay a Leloir, un encuentro que puso foco en el legado de los dos científicos argentinos ganadores del Nobel y la importancia de la resiliencia
Durante una reunión organizado en la Casa Museo Bernardo Houssay en el marco del Día del Investigador y la Investigadora Científica en Argentina, tres ex discípulos (entre ellos, nuestra directora Angeles Zorreguieta) rescataron el legado de Houssay y Luis F. Leloir y las pusieron en contexto.
Frente al duro escenario que enfrenta la ciencia argentina, quienes se dedican a la investigación deben sacar fuerzas de la adversidad para seguir trabajando y sostener una tradición que generó tres Premios Nobel –dos por sus producciones en el país– y está siendo amenazada, según los participantes de un conversatorio organizado por nuestra Biblioteca Cardini y el Archivo Houssay, de la Casa Museo Bernardo Houssay, celebrado en la en el marco del Día del Investigador y la Investigadora Científica, que se conmemoró el viernes 10 de abril.
Durante su exposición, Angeles Zorreguieta, directora de nuestra Fundación y última becaria de Luis Federico Leloir, Premio Nobel de Química en 1970, recordó el “liderazgo silencioso”, el humor y la ética de trabajo del destacado científico, quien falleció en diciembre de 1987. Y evocó una de sus frases: “Tuve la suerte de estar en el laboratorio por más de 50 años y poder hacer muchos experimentos. Casi todos fueron un fracaso, pero algunos salieron bien”.
Para Zorreguieta, eso es un rasgo muy característico de quienes se dedican a la investigación científica. “Se necesita mucha resiliencia para hacer ciencia. Hay que tener la piel dura, porque las hipótesis planteadas pueden estar erradas y muchos experimentos van a tener resultados negativos o no nos van a orientar sobre el problema que estamos abordando”, destacó.
La doctora en Química añadió: “En un momento tan difícil para la ciencia argentina, la resiliencia de los investigadores no solo se pone de manifiesto en el día a día con los experimentos, sino también en el compromiso y entusiasmo con el que trabajan en este contexto”.
¿Qué harían Houssay y Leloir hoy?
Otro exdiscípulo de Leloir, el entomólogo molecular Luis Quesada Allué, contrastó el temperamento “del dire” –como le decía a su director de tesis– con el de quien fuera su mentor, Bernardo Houssay, Premio Nobel de Fisiología/Medicina en 1947. “Leloir era callado, pensativo, muy medido en lo que decía y hacía. Houssay, en cambio, era una tromba que arremetía y se peleaba con quién tuviera que pelearse”.
Quesada Allué recordó que ambos nobeles fueron echados de la universidad: Houssay en dos ocasiones y Leloir, una. Y consideró que, aunque Leloir “no se metía en política”, en realidad era un conservador liberal muy amante del republicanismo y un analista fino de la realidad de su época. Y que jamás discriminó a nadie.
Alejandro De Nicola, investigador superior emérito del CONICET, miembro de la Academia Nacional de Medicina y presidente de la Fundación IBYME, recordó durante su exposición que Houssay fue el primer profesor a tiempo completo de la UBA. “Antes de Houssay, los profesores formaban gente, pero de una manera parcial. La dedicación exclusiva cambió completamente las perspectivas de la gente que quería hacer investigación”. También recordó su “obsesión” por reclutar científicos argentinos que se habían ido a formar en el exterior para que regresaran y formaran grupos de investigación en el país.
Frente a la pregunta de qué harían Houssay y Leloir en este momento crítico para la ciencia, Quesada Allué no dudó: “Houssay hubiera peleado a muerte, moviendo [sus influencias] internacionalmente. Y Leloir habría hecho cosas más sutiles”. El investigador añadió que, aunque Argentina ha caído en las últimas décadas en su importancia científica global, “la diferencia con otros momentos igual de malos es la perspectiva. En aquella época no había gente que estuviera contra la ciencia o que dijera que la tecnología se compra y la ciencia no sirve”.
Zorreguieta, por su parte, especuló que Leloir “trataría de enfrentar este momento buscando soluciones, tal vez fomentando la presentación a subsidios internacionales y buscando alternativas de recursos”. De Nicola acotó: “Lamentablemente, los subsidios en pesos están muy devaluados y lo que uno ve en estos momentos es que la gente está tratando desesperadamente de obtener subsidios tanto dentro del país como del exterior ¡Y eso lleva mucho más tiempo que hacer experimentos!”.