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Publicado el Sep 17, 2014 en Noticias Investigación, Noticias principales

Novedoso hallazgo sobre el reloj biológico

El avance fue llevado adelante por investigadores del Laboratorio de Genética del Comportamiento de nuestro Instituto. Con una importante repercusión en los medios, este descubrimiento confirma que a lo largo del día se producen cambios en las conexiones –sinapsis- que se dan entre neuronas reloj y otras neuronas que regularían procesos fisiológicos claves para el organismo.

Esquema del hallazgo en el Reloj Biologico Central

El esquema muestra a las neuronas neuronas laterales ventrales (sLNvs) que conforman el reloj central de la mosca Drosophila. Los investigadores argentinos descubrieron que las terminales de algunas de esas neuronas se modifican a lo largo del día. Las azules establecen contacto con otro grupo de neuronas en el día y las naranjas de noche. En cambio las violetas se mantienen estables.

Si bien se han encontrado ejemplos de neuronas que cambian su estructura a diario en distintos organismos, el grupo de la doctora Fernanda Ceriani es el primero en describir cambios morfológicos de las propias neuronas reloj en el transcurso de las 24 horas y asociarlos a una función.

El punto clave de este trabajo es que demuestra que los cambios que sufren estas neuronas reloj son los responsables de impartir información temporal día tras día a otras neuronas del cerebro que no albergan relojes biológicos.

¿Por qué es tan importante estudiar el reloj biológico?” Las neuronas que lo conforman le dan la hora al cuerpo para que se prepare para el sueño en la noche o para que se despierte en la mañana”, señala Ceriani, investigadora del CONICET. “También ayuda a regular sus hormonas, el sistema inmune o la digestión. O marca los ritmos de ovulación cada 28 días.” Un estado saludable depende, en gran medida, de su óptimo funcionamiento.

Foto del grupo de la Dra. Fernanda Ceriani

La doctora María Fernanda Ceriani (izq.), investigadora del Conicet y jefa del Laboratorio de Genética del Comportamiento de la Fundación Instituto Leloir, con integrantes de su grupo.

Si bien los experimentos se realizaron en las minúsculas moscas Drosophila, son un modelo útil de investigación que permite conocer aspectos básicos de la biología involucrados en el funcionamiento de sistemas nerviosos más complejos como el del ser humano.

En el trabajo, publicado en “Current Biology”, además participaron los doctores Axel Gorostiza, Ana Depetris-Chauvin, Lía Frenkel y Nicolás Pírez, todos miembros del CONICET.