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Publicado el Abr 24, 2019 en Videos

La Dra. Costigliolo Rojas integra el laboratorio que descubrió el primer receptor de temperatura de plantas.

María Cecilia Costigliolo Rojas nació en un pequeño pueblo llamado Fiambalá, en el departamento Tinogasta, en la provincia de Catamarca. Estudió Licenciatura en Genética en la Universidad Nacional de Misiones, en Posadas, y se doctoró en el Laboratorio de Fisiología Molecular de Plantas que lidera el doctor Jorge Casal en la Fundación Instituto Leloir (FIL).

“Identificamos el primer receptor de temperatura de las plantas”

“Identificamos el primer receptor de temperatura de las plantas”

“Durante mi tesis doctoral investigué cómo las plantas regulan su crecimiento ante condiciones del ambiente cambiante, como la sombra de plantas vecinas y las altas temperaturas, y cómo una hormona endógena de las plantas, denominada brasinoesteroides, influye en ese crecimiento”, explica Costigliolo Rojas. Y agrega que estos conocimientos básicos permitirán a futuro adaptar cultivos al cambio climático.

Costigliolo Rojas es una de las autoras de un estudio liderado por Casal – publicado en 2016 en la prestigiosa revista “Science” – que permitió descubrir el primer receptor de temperatura de las plantas.

El hallazgo del sensor vegetal de temperatura podría generar impacto en la productividad agrícola. Mediante la intervención de los mecanismos moleculares que regulan el receptor de temperatura, se podrían crear herramientas para ajustar determinados cultivos a climas para los cuales no están acostumbrados.

“Realizar mi tesis doctoral en FIL significó crecer a nivel profesional gracias al magnífico grupo humano que me acompañó estos años, tanto mis directores como mis compañeros de laboratorio me guiaron todo este tiempo”, afirma la doctora quien destaca que en el instituto conoció muchas personas de los diferentes grupos con los que compartió muchas experiencias, desde organizar la Noche de los Museos hasta compartir cumpleaños y festejos de publicaciones científicas.

“Agradezco a toda la comunidad de FIL, por permitirnos crecer personal y profesionalmente”, concluye.

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