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Publicado el Jun 28, 2021 en Noticias Destacadas, Noticias Institucionales, Noticias Investigación, Noticias principales

“En un momento tan difícil de la pandemia sentimos la necesidad de basarnos en nuestra experiencia para desarrollar una vacuna de segunda generación”

Así lo afirma Osvaldo Podhajcer, científico del Instituto Leloir y coordinador del proyecto que apunta al desarrollo de una vacuna que genere una inmunidad duradera contra diferentes variantes del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y sea efectiva con una única dosis.

Osvaldo Podhjacer, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular en el Instituto Leloir e investigador superior del CONICET.

Recientemente se dio a conocer la firma de un acuerdo entre la Fundación Instituto Leloir (FIL), el CONICET y la compañía biotecnológica Vaxinz para el desarrollo de una vacuna de segunda generación (aquellas que aparecen en una segunda etapa y son más sofisticadas) para COVID-19.

La vacuna fue diseñada por el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular (LTMC) que lidera Osvaldo Podhajcer en la FIL. En estudios preclínicos, generó una potente respuesta inmunitaria (tanto de anticuerpos neutralizantes del virus como de células de memoria) contra SARS-CoV-2 que no decayó durante cinco meses. Ahora la colaboración público-privada avanza en su producción de acuerdo a las buenas prácticas de manufactura para luego realizar los estudios clínicos que determinen su seguridad y eficacia.

“Nos interesa colaborar con el desarrollo de una herramienta útil para el control de la pandemia y del nuevo coronavirus en años venideros en nuestro país, en América Latina y en África”, indica Podhajcer. Y agrega: “Para concretar este objetivo fue clave establecer un modelo de trabajo colaborativo e interdisciplinario”.

En la siguiente entrevista Podhajcer, también investigador superior del CONICET,  cuenta los detalles de la vacuna de segunda generación para COVID-19 en desarrollo.

 -¿Cómo nace el proyecto de esta vacuna?

En medio de la pandemia, en abril de 2020, tomamos la decisión de aplicar nuestro conocimiento en el uso de adenovirus en cáncer y usar una forma modificada del mismo como vehículo para la obtención de una vacuna de segunda generación. Estas vacunas fueron diseñadas para lograr una inmunidad duradera y potente contra SARS-CoV-2, que fuera efectiva con una única dosis e inmunizara contra las variantes existentes y emergentes. Teníamos claro que habría una gran inequidad en la distribución de vacunas y no nos equivocamos. Entendimos que era una necesidad perentoria que la región tuviera vacunas propias y de altísima calidad como la que nosotros podíamos generar.

-¿Una pata importante del proyecto es monitorear la eficacia de su vacuna en desarrollo para diferentes variantes?

Sí, ante la aparición de nuevas variantes del coronavirus SARS-CoV-2 más contagiosas y letales, tuvimos que pensar en el diseño de una vacuna que tuviera otras características, que fuera más elaborada y con un mayor espectro de neutralización que las que se utilizan actualmente, pensando en las variantes que prevalezcan en los países de ingresos medios y bajos como son los de la mayoría de los países de América Latina y África. Realizamos estudios con científicos de la Escuela Paulista de Medicina de la Universidad Federal de San Pablo, en Brasil, y de otras instituciones de nuestro país para comprobar la eficacia de nuestra vacuna en la neutralización de las nuevas variantes emergentes a nivel global, especialmente las identificadas en Manaos, Brasil, Sudáfrica, Gran Bretaña y la India ante la eventualidad de tener que producir vacunas complementarias que protejan contra esas u otras variantes que puedan emerger.

¿En qué fase se encuentra el proyecto?

 Ahora se está avanzando en la producción de la vacuna de acuerdo a las buenas prácticas de manufactura que es la etapa previa a la realización de los ensayos de fase clínica 1 que esperamos que puedan comenzar a fin de año. Al mismo tiempo estamos terminando los ensayos preclínicos regulatorios para armonizar los requerimientos de ANMAT con los de las agencias regulatorias de Brasil y Sudáfrica.

-¿Cuáles son los próximos pasos?

 Cumplir de manera rigurosa con cada fase del proyecto para llegar a incluir a los primeros voluntarios en los ensayos clínicos de Fase 1 que estarán a cargo de la Sección de Farmacología Clínica del Hospital Italiano y se sumarán la Escuela Paulista de Medicina de Brasil e Instituciones de Sudáfrica en la Fase 2. Estamos muy optimistas con nuestro desarrollo.

-¿Cómo será la producción y distribución de esta vacuna?

Desde hace varios meses Vaxinz ha iniciado todos los procedimientos que incluyen acuerdos con las empresas argentinas MabXcience para la producción de la vacuna a escala industrial y Sinergium para la etapa de “fill and finish” y distribución, con el fin de garantizar los más altos estándares de calidad internacional. MabXcience produce en Argentina el compuesto activo de la vacuna de Astra Zeneca y Sinergium produce toda una serie de vacunas y está en conversaciones con Sinopharm. Vaxinz ha logrado acuerdos también con empresas de Sudáfrica.