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Publicado el Jul 20, 2021 en Noticias Destacadas, Noticias Institucionales, Noticias Investigación, Noticias principales

“El proyecto de la vacuna para COVID-19 se está convirtiendo en una realidad tangible”

Así lo afirma María Verónica López, una de las líderes de la vacuna de segunda generación contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que se desarrolla en la Fundación Instituto Leloir (FIL).  

María Verónica López.

Apenas se declaró la pandemia, el  Laboratorio de Terapia Molecular y Celular (LTMC),  que integra López y lidera Osvaldo Podhjacer en la FIL, se propuso desarrollar una vacuna contra COVID-19.

“En ese momento lo primero que se me pasó por la mente es de qué manera podría ayudar para combatir al nuevo coronavirus. Leí todo el tiempo que gran parte de las vacunas en desarrollo utilizaban la plataforma de adenovirus que era algo que manejamos a diario desde los últimos 19 años”, explica López, también investigadora del CONICET, bioquímica, doctora en Ciencias Exactas por la Universidad Nacional de La Plata  y egresada de la carrera de medicina en la UBA.

En el laboratorio, López trabaja en el uso de adenovirus replicativos y los diseña para el tratamiento del cáncer. “Decidimos entonces volcar nuestro conocimiento en este campo para desarrollar una vacuna que fuera efectiva con una dosis, que tuviera una prolongada respuesta inmune y fuera neutralizante contra las diferentes variantes de SARS-CoV-2. También nos pareció importante establecer procedimientos para optimizarla rápidamente contra cepas emergentes”, puntualiza López. Y agrega: “Apenas comenzó la pandemia, comenzamos con las reuniones para planificar el proyecto, fue un verdadero brainstorming. Sentí un alivio muy grande  cuando comenzamos el proyecto porque ya no estaba esperando que alguien solucione el problema sino que nosotros ya estábamos encarando una posible solución”.

La vacuna de segunda generación, desarrollada en la FIL, indujo una respuesta inmune muy potente y duradera contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 en estudios preclínicos. A raíz de esto resultados, en mayo pasado, la FIL, el CONICET y la compañía biotecnológica Vaxinz firmaron un acuerdo para avanzar en la producción de la vacuna de acuerdo a las buenas prácticas de manufactura para realizar los estudios clínicos que determinen su seguridad y eficacia.

 Recientemente se establecieron acuerdos con las empresas argentinas MabXcience para la producción de la vacuna a escala industrial y Sinergium para la etapa de “fill and finish” y distribución, con el fin de garantizar los más altos estándares de calidad internacional.

 “Vemos que el proyecto de la vacuna es una realidad tangible y que estamos ya hablando de los ensayos clínicos.  Espero que nuestro desarrollo sea aprovechado por Argentina y toda la región que necesita vacunas. Esto claramente va a ser un punto de inflexión en mi carrera”, concluye López.