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Publicado el Dic 1, 2014 en Noticias Investigación, Noticias principales

Científico del Instituto lidera una investigación que podría mejorar el rendimiento de las cosechas

El doctor Jorge Casal, investigador del CONICET y jefe del laboratorio de Fisiología Molecular de Plantas del Instituto Leloir, y la doctora María Crepy –antes en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA) y ahora investigadora del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay del INTA – realizaron una serie de estudios que permitieron el hallazgo de importantes mecanismos biológicos que ocurren en plantas.

El dr Jorge Casal, investigador del CONICET y Fundación Leloir

El doctor Jorge Casal, investigador del CONICET, jefe del laboratorio de Fisiología Molecular de Plantas del Instituto Leloir y científico del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA) en una convención organizada por la Sociedad Australiana de Bioquímica y Biología Molecular.
Créditos: Cameron Evans

Mediante diferentes experimentos con Arabidopsis thaliana, muy usada como modelo en estudios de fisiología vegetal, los científicos observaron que si tenían características genéticas similares, cada planta direccionaba el crecimiento de sus hojas hacia fuera de la hilera, minimizando la interferencia con sus vecinas.

Los resultados del estudio, recién publicado en la versión online de la destacada revista científica “New Phytologist”, podrían tener impactos en la agricultura. Con este descubrimiento, “se podría mejorar el rendimiento en menos espacio y con mayor producción de granos, aunque nuestro trabajo de laboratorio requiere ser demostrado en grandes extensiones”, indicó Casal que también integra el IFEVA, en la Facultad de Agronomía de la UBA.

Dr. Casal - Hoja en día

En el curso de los días, hojas de las plantas (que comparten parentesco genético) se alejaban de hacia afuera de la línea de siembra para compartir con sus vecinas el acceso a la luz. Este fenómeno de cooperación no se observa si las plantas no están emparentadas.
Créditos: Dra. María Crepy

La investigación también demuestra que las plantas no se reconocen únicamente a través de señales químicas de las raíces, sino que las plantas también “ven” y distinguen si las vecinas son parientes o no a través de receptores de luz, llamados fotocromos. “Aislamos las raíces y observamos que los fitocromos lograban ese reconocimiento a través del perfil de luces y sombras de sus vecinas”, señaló Casal.